Aline y Valcour historia de la isla de Tamoe por el Marqués de Sade

La isla de Tamoe: la utopía creada por el Marqués de Sade

En el año 1788, el Marqués de Sade escribió la novela Historia de Aline y Valcour: o la novela filosófica. Dentro de su trama se encuentra la Historia de Sainville en la que el protagonista narra el viaje siguiendo las rutas del Capitan Cook por el océano Pacífico. En este viaje da con una isla paradisíaca en la que se detienen para solucionar problemas del barco.

Sade nos transmite un lugar maravilloso en el que nuestra imaginación se deja llevar entre cocoteros, playas preciosas y personas que viven felices a su orilla. Se encuentran lejos de la civilización, de su corrupción, de sus gobiernos y de sus males. Se trata de un paraíso en la tierra.

Los habitantes les reciben con amabilidad, y les muestran su ciudad. Se trata de una urbe construida de forma simétrica en la que todas las casas son iguales. Hasta la vivienda del gobernador es muy similar a la de cualquier otro vecino.

No existe ningún ciudadano con hambre o cualquier otra necesidad básica sin cubrir. El estado vela por llevar la educación a todos, y subvenciona la vivienda, la enseñanza y la alimentación. El amor y la intención de los ciudadanos es el centro de esta sociedad y es lo que la mantiene, incluso a la propia administración. Estos valores impregnan todas las capas sociales.

El gobernador presta un servicio a todos de forma paternalista. Piensa que debe tomar las decisiones sabias por ellos, por lo que es una especie de cuidador general preocupado por mantener satisfechas todas las facetas de la vida de sus súbditos.

Isla de Tamoe es una utopía para mostrar los males de su tiempo

Todo el relato es, claramente, una crítica desde la utopía a los estamentos y los males de la vida real. Se representan alternativas a la tiranía de reyes y gobiernos, se critica la desigualdad de clases, las diferencias económicas de los ciudadanos, la presión y el poder ejercido por las religiones, la fuerza de los estados contra sus súbditos o las injusticias creadas por las propias leyes, su aplicación y sus castigos.

En la Isla de Tamoe, el sabio Zamé ha terminado con el lujo. Todos los ciudadanos son iguales y de este modo acaba con la envidia, la avaricia y la ambición, origen de todos los demás males de la sociedad. En efecto, para mantener este estado existen leyes y normas pero son sencillas de cumplir y pocas. Los delitos son tan pocos y medidos que basta con con reprobar a los delincuentes. Reina la paz por encima de todo, y las necesidades están cubiertas gracias al trabajo organizado.

La isla de Tamoe es en definitiva, una representación utópica que realiza el Marqués de Sade, resumiendo en esta sociedad imaginaria todos los anhelos y conocimientos recopilados por el autor inspirándose en Platón, Tomás Moro o Rousseau.

Dejar un comentario

Tu dirección de email no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.