Ingredientes para escribir una distopía

Ingredientes para escribir una distopía

Si sientes el impulso por enfrentarte a la hoja en blanco y plasmar en ella un mundo oprimido por un poder que de alguna manera aliena a la sociedad hasta convertir su existencia en algo indeseable e incluso terrorífico: estás ante el reto de escribir una distopía.

Tal vez hayas llegado aquí con la idea de tomar inspiración para el reto del primer concurso de Microrrelatos Distópicos. Si es así, también estás por buen camino, anota los siguientes ingredientes y comienza tu receta distópica:

Inspírate en tu entorno

Las grandes obras distópicas que conocemos son mucho más que ficción. En ellas los autores vuelcan su frustración por un mundo real en el que viven situaciones o ven como la sociedad se encamina al horror para todos o para un grupo. De este modo 1984 es una crítica a los totalitarismos y a la opresión del poder. Un mundo feliz es una crítica mordaz a una sociedad cada vez más impersonal y deshumanizada. El cuento de la criada es un aterrador relato que critica la desigualdad entre hombres y mujeres.

¿Qué te parece criticable en tu día a día? Estás ante una oportunidad de dar voz a un conflicto social. Tal vez el medio ambiente, tal vez las políticas de tu entorno. Si este conflicto conecta realmente contigo, tu novela o relato distópico tendrá muchas más posibilidades de ser auténtico y contener fuerza literaria.

Establece un grupo de poder y opresión

En toda distopía, de un modo o de otro, un grupo de poder se establece para marcar las nuevas normas, el estilo de vida y las funciones de la sociedad. Este grupo de poder puede ser violento o incluso pacífico. Puede ser causante de la distopía o tan solo haber aprovechado la situación para hacerse con el poder. Pero ante todo, este grupo de poder (sea un líder absolutista, una organización o una IA, por ejemplo), es una de las claves de tu historia.

Escoge un marco para la historia

Sin duda una de las partes más interesantes de una distopía es el marco histórico escogido por el autor. Debes cuidar muy bien no solo la época, también la historia que precedió a la creación de la distopía, cómo se ha llegado hasta ahí.

En cuanto a la época, hay varias formas de enfocarlo que pueden dar a tu historia un toque especial. La más vista es buscar un punto futuro en el que la sociedad ha avanzado desde nuestros días hasta el punto de la historia. Otra opción es establecer la distopía en nuestros días, creando referencias con nuestro entorno actual harás que el lector se sienta inmerso en la historia. Y por último, puedes ubicar tu distopía en el pasado, inventando una realidad alternativa para un pasado conocido, de este modo aportas una visión muy original creando un marco histórico especial y ficticio.

Establece las reglas de la sociedad

Una sociedad distópica no lo es por arte de magia. Si tenemos un futuro indeseable gobernado por un grupo de poder, necesitamos unas normas sociales. Igual que hoy en día tenemos unas leyes que marcan la convivencia, en tu distopía se habrán establecido normas, posiblemente severas y castigadas con dureza, que marcan el día a día y la realidad de tus personajes. Estas normas son una de las causas de la alienación social y de la creación de diferentes grupos o clases sociales. Es por ello que debes cuidarlas, y por supuesto, divertirte mucho inventándolas.

Escoge a la resistencia

Frente al grupo de poder debe existir un grupo de resistencia. Puede ser una organización, o una clase social entera, o tal vez una única persona que será un héroe enfrentándose por principios a toda una sociedad. Esta resistencia nace del conflicto creado por la propia distopía. En una sociedad distópica un grupo suele aprovecharse de la situación recibiendo privilegios y poder, y por tanto otros son sometidos. Establece en la historia quiénes y cómo se han de rebelar contra el poder.

Deja volar tu imaginación: esto es pura ficción

Recuerda que se trata de una ficción. No por ello necesariamente ciencia ficción, pero ante todo la historia debe nacer de tu imaginación, y esta flexibilidad te permitirá ir mucho más lejos. Establece tú mismo cuánto se aleja de la realidad, pero permite que esto haga de tu historia algo especial y diferente.

Pero, mantén una conexión con la realidad

Pero, aunque sea ficción, lo que hace realmente terrorífica a la distopía es mantener siempre un pie en la realidad. Si eres capaz de crear nexos de unión de tu historia con la vida real, el lector sentirá que este mundo indeseable, horroroso y aterrador puede estar más cerca de lo que cree. Ejemplos excelentes de esto son Ensayo sobre la ceguera de José Saramago o La Carretera de Cormac McCarthy.

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