Saltar al contenido
¿Quieres dar a conocer tu libro de ciencia ficción o distopía? → ¿Quieres que reseñemos tu novela? →
LECTURAS · LECTURA_9_MIN

The Tubes: la distopía con IA que todos quieren ver y no existe

Fotograma de The Tubes de VaigueMan: dos personas huyen de un oso dentro de un tubo de cristal mientras al fondo alguien pasea por un parque.

«The Tubes» es una distopía de 89 segundos hecha íntegramente con inteligencia artificial que en pocos días ha llenado las redes de gente pidiendo verla entera. El problema es que no hay nada que ver: no existe película, ni serie, ni guion terminado. Solo un minuto y medio de mundo, tan bien construido que miles de personas han asumido que detrás tiene que haber algo más. Y ahí, precisamente ahí, es donde este experimento se vuelve interesante para cualquiera que lea distopías.

Un túnel de cristal, gente pobre dentro y gente rica mirando

La premisa cabe en una frase. En una ciudad futura, los pobres atraviesan unos tubos de cristal suspendidos sobre el vacío mientras los ricos los observan desde arriba, cómodos, como quien mira un acuario. Dentro del tubo hay hielo, hay frío, hay un oso. Nadie explica las reglas. No hace falta: en cuanto ves la primera imagen ya sabes quién está dentro y quién está fuera.

El vídeo lo publicó el 22 de julio de 2026 un creador que firma como VaigueMan, y su título completo es tan sobrio que da un poco de miedo: They call it «The Tubes». Lo llaman «los tubos». Como se llaman las cosas cuando llevan tanto tiempo funcionando que ya nadie recuerda que hubo que inventarlas.

«They call it The Tubes», de VaigueMan. 89 segundos de una película que no existe.

Cómo se construye un mundo entero en un fin de semana

El propio autor ha contado el proceso sin ningún misterio, y es la parte que más debería interesarnos. Las imágenes fijas las generó con ChatGPT Image, después de abandonar Midjourney porque, según explica, obedecía mal las instrucciones complicadas. El movimiento lo puso Seedance 2.0, el modelo de vídeo de ByteDance que llegó en febrero de 2026 y que genera imagen y sonido en una sola pasada, con control de cámara y planos de hasta quince segundos.

Pero el detalle que a mí me parece el más revelador es el de la música. VaigueMan grabó él mismo una melodía sencilla con un banjo y luego pasó esa grabación por la función de versiones de Suno. El resultado es la banda sonora del vídeo: un tema que suena a americana rural y desolada, exactamente el tipo de música que uno no esperaría en una ciudad de cristal. No es una canción generada de la nada. Es una semilla humana amplificada por una máquina, y se nota.

Sumando todo: un banjo, tres herramientas y una idea. Ese es hoy el coste de producir la imagen de una distopía. Hace cinco años ese mismo minuto y medio habría necesitado un equipo, un presupuesto y probablemente un año.

Lo raro no es el vídeo: es lo que pasó en los comentarios

Aquí es donde la historia se sale de lo normal. Los comentarios de Instagram no van sobre la técnica. Van sobre una urgencia concreta y repetida cientos de veces: quiero verla.

«Me encantaría ver esto en cines». «Debería ser una película de verdad». «Necesito la serie entera». «Las plataformas deberían pelearse por este concepto».

Comentarios reales bajo la publicación, algunos con decenas de «me gusta»

Hay gente etiquetando a Netflix. Hay quien propone convertirlo en una serie semanal de Instagram, un episodio cada domingo. Hay quien pregunta, con toda naturalidad, «¿dónde puedo verla?», como si diera por hecho que existe y solo hay que encontrar el enlace. Y hay algo casi tierno en los que se ponen a arreglar el guion desde los comentarios: que si los participantes deberían ser condenados a muerte y no pobres cualquiera, que si habría que explicar que la contaminación acorta la vida fuera de las zonas ricas y por eso alguien aceptaría entrar en un tubo.

Es decir: el público ha empezado a hacer worldbuilding gratis para una obra que no ha llegado a existir. Eso no lo consigue un tráiler cualquiera. Lo consigue un mundo que da la sensación de estar completo aunque solo hayamos visto una esquina.

De dónde viene «The Tubes» (aunque su autor no lo diga)

Los propios comentaristas hicieron el trabajo de crítica literaria sin proponérselo. Alguien dijo que le recordaba a Silo, con su sociedad encerrada y estratificada por niveles. Otro escribió «snow pirce, la del tren», que es la forma más rápida y más honesta de citar a Snowpiercer. Un tercero soltó la mejor frase de todo el hilo: «¿Running Man? No: Freezing Man».

Y tienen razón los tres. La idea de los pobres convertidos en espectáculo para los ricos es uno de los motores más viejos del género. Está en Los juegos del hambre, con sus distritos aportando tributos para el entretenimiento del Capitolio. Está en La larga marcha, donde el país entero mira caminar a unos chicos hasta que caen. Está en Mercaderes del espacio, que ya en 1953 imaginó un mundo gobernado por quienes fabrican el deseo. Está en la desigualdad vertical de Snowpiercer, solo que aquí el tren es de cristal y va suspendido.

«The Tubes» no inventa nada, y eso no es un reproche: es la prueba de que funciona. El género tiene un repertorio de imágenes que reconocemos al instante, y este vídeo las activa todas en menos de dos minutos. Si quieres el mapa completo de esas imágenes, lo tienes en nuestra guía del género.

La ironía que se coló en los comentarios

Entre los cientos de mensajes de admiración había uno bastante incómodo. Venía a decir que la energía de los centros de datos donde se renderizan estos vídeos acaba subvencionada en la factura eléctrica de todo el mundo, que esas instalaciones contaminan el entorno donde se plantan y que funcionan con luz y ruido constantes sin importarles demasiado el vecindario.

Se puede discutir la letra pequeña del argumento, pero el fondo deja una escena difícil de ignorar: una historia sobre gente pobre que sufre para el entretenimiento de gente rica, fabricada con una tecnología cuyos costes reales se reparten de forma bastante desigual. La distopía y la herramienta con la que está hecha comparten estructura. Es el tipo de contradicción que un buen autor del género habría metido a propósito en la trama.

Lo que la inteligencia artificial abarata, y lo que sigue costando lo mismo

Hubo un comentario que casi nadie votó y que, a mi juicio, es el más útil de todo el hilo. Preguntaba, más o menos: ¿cuál es el tema? ¿Qué incentivó los tubos? ¿Qué separa a los ricos de los pobres en este mundo? ¿Cómo consintieron los pobres? ¿Hay una filosofía detrás de esa división, o el espectador tiene que tragárselo tal cual?

Son exactamente las preguntas que separan una imagen potente de una novela. Y son, casualmente, las únicas que ninguna de estas herramientas ha respondido todavía. Seedance sabe mover una cámara dentro de un tubo helado. No sabe por qué hay un tubo.

Creo que ese es el resumen honesto de lo que está pasando con la creación ahora mismo: la inteligencia artificial ha hundido el precio de la imagen y no ha tocado el precio de la idea. Producir el aspecto de un mundo cuesta hoy un fin de semana. Sostenerlo, explicarlo, hacer que sus reglas resistan doscientas páginas de lector desconfiado sigue costando lo que costaba siempre.

Lo cual, si lo piensas, son buenas noticias para la literatura. Orwell no nos dejó una estética, nos dejó un sistema: quién vigila, quién escribe la historia, qué pasa con el lenguaje cuando lo administra el poder. Puedes generar el aspecto de 1984 en una tarde. Su neolengua, no.

Un género que ya se escribe en público

Queda una consecuencia práctica que me parece la más interesante de todas. VaigueMan dice que «The Tubes» salió de una historia con la que llevaba tiempo jugando. Antes, esa historia habría vivido en una carpeta hasta estar terminada. Ahora ha salido a la calle en forma de minuto y medio, ha recibido cientos de reacciones, varias propuestas de mejora y una demanda de público medible antes de que exista el producto.

Es una forma nueva de trabajar: enseñar el mundo antes que la historia, y dejar que la reacción te diga si merece la pena escribirla. Con sus riesgos, claro. Un concepto que gusta en noventa segundos no garantiza una novela que aguante trescientas páginas, y el género está lleno de premisas brillantes que se desinflan en el capítulo cuatro. Pero como termómetro es difícil de superar.

Si te interesa por dónde va la ficción sobre máquinas que piensan, en el sitio tenemos una selección de los mejores libros distópicos sobre inteligencia artificial, desde Philip K. Dick hasta Ishiguro. Y si prefieres la versión española y reciente del asunto, La resistencia ludita convierte justamente esta discusión en un thriller.

Preguntas frecuentes sobre «The Tubes»

¿«The Tubes» es una película real?

No. Es un vídeo experimental de 89 segundos publicado por el creador VaigueMan en julio de 2026. No hay película, serie ni estreno anunciado: se trata de una prueba de construcción de mundo hecha con herramientas de inteligencia artificial. Su autor no ha confirmado si la continuará.

¿Con qué herramientas está hecho?

Las imágenes fijas se generaron con ChatGPT Image, el vídeo con Seedance 2.0 (el modelo de ByteDance que produce imagen y sonido a la vez) y la música con Suno, a partir de una melodía de banjo que el propio autor grabó y después transformó con la función de versiones.

¿A qué distopías se parece?

Bebe de la tradición del pobre convertido en espectáculo: Los juegos del hambre, La larga marcha y El fugitivo de Stephen King. Por su estructura de clases separadas físicamente recuerda a Snowpiercer y a Silo, dos referencias que los propios espectadores citaron en los comentarios.

¿Puede la inteligencia artificial escribir distopías?

Puede producir sus imágenes con una facilidad que hace un par de años era impensable. Lo que todavía no resuelve es la parte que sostiene el género: por qué existe ese mundo, qué lo mantiene en pie y qué dice del nuestro. Esas preguntas siguen siendo trabajo de autor.

Ojalá VaigueMan siga tirando del hilo. Y ojalá, cuando lo haga, alguien le exija las respuestas que pedía aquel comentario enterrado. Mientras tanto, en noveladistopica.com tienes más de 180 libros analizados donde esas preguntas ya están contestadas: empieza a explorar en nuestra sección de lecturas.

⚡ Antes de irte

Un email al mes con lo mejor de la distopía.
Sin control, sin algoritmos, sin censura.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad y mantente libre.

SI_TE_GUSTÓ_ESTO

También te va a encantar

JM
SOBRE_EL_AUTOR
Jesús Martínez

Editor de Novela Distópica. Más de 180 reseñas del género y una convicción: un buen libro distópico es la mejor vacuna contra el futuro que describe.

LA_RESISTENCIA_LECTORA

Únete a la Resistencia

Un email al mes con lo mejor de la distopía. Sin control, sin algoritmos, sin censura.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad y mantente libre.